jueves, 1 de diciembre de 2011

De fútbol y apodos

No sé cómo sea en otros lugares, pero en el Perú hay muchos jugadores de fútbol con apodos, ya sea de animales, nombres de otro jugador, entre otros temas. A continuación veremos varios de los más vistosos apelativos y trataré de hacer algún análisis al respecto.

Los pequeños

Jugadores de baja estatura, contextura delgada, pero con habilidad y rapidez. De esos abundan en el fútbol peruano, y cada equipo suele tener uno, por lo menos. ¿Y cómo suelen llamar a estos chicos? Algunos periodistas los llaman “pericoteros”. Yo supongo que debe ser porque los pericotes son pequeños, rápidos y escurridizos. Si “pericotero” es el tipo de jugador, de acuerdo con su estilo de juego; el apodo ideal para ellos es uno muy usado por los peruanos: “chato” (no somos, pues, un país compuesto mayormente por gente alta). Así, tenemos al “chato” Barrena, del CNI de Iquitos; al “chato” Pedro García, de Universitario, o conocido también como el “Romario de los pobres”. Este último apodo es bastante curioso porque García, según algunos entendidos, tiene un estilo parecido al del gran Romario (además de ser jugadores “bajitos”) cuando juega y marca sus goles.


El "chato" Barrena
El "Romario de los pobres" Pedro García
"O baixinho", "Chapulín", o Romario
La verdadera pulga, Lio Messi
Otro caso es el de Raúl Ruidíaz, más conocido como “La Pulga”. Si hacemos memoria, así llamaban a Lionel Messi en España. Cuando Ruidíaz apareció, y de buena forma, la prensa deportiva anunció que estábamos ante una gran promesa, con mucho futuro y un parecido al juego de Messi, la verdadera “pulga”, un “Messi peruano”. Y sólo por eso, se ganó el apodo de pulga. Aunque ahora también lo llaman el "enano".
Ruidíaz: la "pulga" peruana
Ahora viene el pequeñín de moda, el que todos quieren y saludan en las calles. Le dicen “El Periquito” y se llama William Chiroque Távara. Fue la máxima atracción de la última Copa América, celebrada en Argentina; incluso un periodista de ESPN le dedicó una columna en la que le dieron trato de estrella, un representante del fútbol bonito de antaño: de los quiebres y las gambetas[1]. Desde que Chiroque apareció en el fútbol, con la camiseta de Alianza Atlético de Sullana, siempre se caracterizó por su corta estatura y su delgadez; algunas veces causando la risa del hincha en las tribunas.

El periquito, inspiración para el apodo de Chiroque
El "periquito" Chiroque







  
Para terminar con los pequeños, tenemos 2 opuestos. Uno, a punto de dejar el fútbol y considerado, por algunos, un histórico de la Selección Peruana; el otro, ex jotita, joven, con un gran futuro y parece que recalará en un club limeño. Estoy hablando de Roberto “El Chorri” Palacios. “El Chorri”, ¿Y por qué le dicen así? Pues porque es de Chorrillos, su distrito de procedencia. Más de una vez me he encontrado con el Chorri en alguna cebichería chorrillana. Personaje muy querido por el pueblo, pero que ha entrado en un periodo de “desgracia mediática” producto de sus pataletas y poca presencia en las canchas. Ya tiene 38, pues. Veremos si se retira a finales de este año.
El "chorri", antes chorrigolazos. Ahora sólo llantos
El último de nuestros pequeños es un goleador, que termina su 3ra temporada como profesional con 48 goles. Se trata de Irven Beybe Avila, jugador huanuqueño, cuyo apodo es “El Cholito”. Este apodo debe haber sido puesto por alguno de sus compañeros en las divisiones menores de la U, y probablemente debido a que llegó de Huánuco para probar suerte, y porque suele asignarse ese apelativo a las personas que vienen de provincia. Es el segundo “cholito” de su equipo; porque el otro, Johan, lleva el apodo por su padre, el verdadero Cholo, don Hugo Sotil.
Irven Beibe Avila, el "cholito"
Los animales

En este rubro hay muchísimos jugadores con apodos de animal, podríamos armar un zoológico con esas chapas. ¿Será que a los peruanos nos gusta animalizar el fútbol y ver jugadores con características animales dentro del campo de juego? Respuesta muy difícil de saber. Pero veamos los casos más llamativos.
El murciélago. ¿Acaso no se parecen?

Este primer animal es de la familia de los quirópteros, es ciego y vuela. Se trata del murciélago, un animal un tanto raro como para ser el apodo de algún jugador. Pero en el Perú si tuvimos un murciélago que levantó las alas en su momento de fama: Abel Lobatón. Delantero, alto, poco técnico, con cierta trayectoria, campeonó la Sudamericana con Cienciano casi sin jugar, tuvo su momento en Europa y Brasil, y ahora pretende ser un nuevo integrante de la farándula. Este murciélago si salió de su cueva y mordió en las canchas, aunque muy poco. ¿Hay algún parecido? Supongo que la chapa habrá salido por el parecido que pueda haber entre el ex jugador y el animal volador. Pero nada más.

Abel "murciélago" Lobatón

Siguiendo con los animales voladores, tenemos a 2 representantes más. El primero, juega en los Estados Unidos y vuela en el campo de juego cada vez que le toca jugar. Su apodo hace alusión a una de las aves más conocidas en Los Andes y el mundo: el cóndor. Andrés Mendoza, más conocido como “el cóndor”, delantero resistido por la hincha peruana y el periodismo deportivo, dueño de una zurda potente y goleadora, junto con una sonrisa de fotografía. Este cóndor ha alzado vuelo por Bélgica, Ucrania, Rusia, Rumanía y México con algunas buenas campañas, pero ¿por dónde se parece a un cóndor? Debe ser por el color del cóndor y la piel morena de Mendoza. Seguro que suena a un apodo racista, pero esto es el Perú y muchas veces los apodos se construyen en base a alguna deficiencia física o por el color de piel.

Andrés "cóndor" Mendoza
Su animal, el cóndor
El otro volador es el gavilán, un cazador de aves pequeñas, y en su versión futbolera, sería un jugador con hambre de gol: Johan Fano. Ha pasado por varios clubes del fútbol peruano, logrando su mejor campaña con el Bolognesi de Tacna, que le sirvió ser contratado en Universitario, y luego se fue a Colombia y México, donde le fue bastante bien. Este gavilán es de esos delanteros atrevidos, con poca técnica, pero con mucho amor propio, cazador de goles en el área; tiene una buena cantidad de goles en su cuenta y también una prominente nariz, la cual le valió para ganarse otro apodo: Doug Narinas, un personaje de dibujos animados.

Doug Narinas
Johan "gavilán" Fano











Es momento de ir al mar y conocer sus más simpáticos habitantes. Uno de ellos es el pulpo, con sus 8 tentáculos, muy inteligentes y de diversos tamaños. Durante la década de los 90, un jugador se ganó el apodo de “pulpo” debido a su capacidad de marcar y entregar el balón prolijamente, como si tuviera 8 piernas. Llegaba a todos los cruces, cerraba el medio campo y se daba abasto para jugar solo como volante de contención. Precisamente, su número es el 8, igual al número de tentáculos/pierna que posee, a pesar de estar muy cerca al retiro. Jugador de selección por mucho tiempo, titular indiscutible y peso pesado en Alianza Lima, se trata de Juan Jose Jayo Legario, “el pulpo”, quien en su mejor momento llegó al Celta de Vigo español y tuvo una trayectoria importante en el Unión de Rosario argentino.

Juan José Jayo Legario, el "pulpo"
El otro jugador “marino” también viene de tienda blanquiazul, y su apodo lo heredó de su tío, otrora delantero de Alianza Lima y Universitario: Roberto “la foca” Farfán. Allá por el 2001, cuando hizo su debut en el primer equipo, ya se vislumbraba un futuro crack: rápido, joven, en un equipo grande, con hambre de gloria y 2 tíos futbolistas (uno es Farfán y el otro es Luis “cuto” Guadalupe, hermano de su madre). Fue la hinchada y la prensa quien le dio el apelativo de “foquita” por considerarlo una versión pequeña (no por juego, sino sólo por el apellido) de su tío Roberto, “la foca”, quien hizo conocido este sobrenombre por su peculiar forma de celebrar sus goles. Ahora, Jefferson, “la foquita”, juega en el Schalke 04 alemán y la Selección Peruana, después de haber llegado al PSV holandés y ser tetracampeón de su liga.
La "foquita" Farfán. Tal vez, nuestro mejor jugador en la actualidad
El siguiente animal viene de Africa, del desierto, y tiene 2 jorobas: el camello. Este animal, o apodo, se hizo muy conocido en el Perú gracias a Jorge “el camello” Soto, ex jugador de Sporting Cristal. Tenía un estilo bastante peculiar y propio para jugar al fútbol, y que al momento de correr hacía parecer que era jorobado. De ahí el apodo. Aunque, si vemos la foto de un camello, éste tiene 2 jorobas; en realidad, Soto no era un camello, sino un dromedario.
Su animal inspiración: el dromedario
El "camello" Soto, ahora ex jugador







Así, hay varios jugadores más con apodos de animal. Otro de los “famosos” es José Luis “el puma” Carranza, ex jugador de Universitario. Aunque este apodo no fue heredado del animal, sino que se lo pusieron por su parecido con el cantante José Luis “el puma” Rodríguez. Con el tiempo, sus hinchas agregaron que también se llamaba “puma” por su garra para jugar al fútbol. Otro felino es “el gatito” Eder Hermoza, arquero que fue parte de la selección de menores recordada como “los jotitas”.  Durante aquellos partidos del sudamericano en Ecuador y el Mundial en Corea, Eder se ganó la chapa de “gatito” gracias a sus atajadas salvadoras y reflejos felinos. Pero años después, “el gatito” deambuló por equipos de provincia probando suerte y ahora tapa en el César Vallejo de Trujillo. Sin embargo, de gatito no pasó a gato, sino que se transformó en “mazamorra”.
El "puma" Carranza, haciendo gala de su apodo con un movimiento felino
Apodos variados, para todo gusto

Ahora viene una selección de apodos para todo gusto: burlones, graciosos, faltosos, crueles. La mayoría de estos apodos los tomo de la página de Jesús Angel, de El Bocón, una de las columnas que leo a diario. En el Perú, se utiliza el término “palomilla” para referirse a chicos despiertos, que les gusta la chacota, vivaces, de barrio. Pero este término también tiene una variante: el “palomilla de ventana”, quien sería un palomilla pero sin barrio. “De ventana” porque este palomilla hace sus palomilladas, su joda,  pero sin el estilo “calle” que si tiene un palomilla de esquina. Es la chapa aplicada a  los “pitucos” que se creen palomillas de barrio, como Jean Ferrari, ex futbolista y ahora intenta ser un comentarista deportivo serio.

"Palomilla de ventana" Ferrari, cuando aun era jugador; y su ex DT Franco "pepón" Navarro
Uno los principales estereotipos del futbolista peruano es que es “tramposo”, es decir, le gusta sacar los pies del plato, tener más mujeres además de su pareja formal, nunca está demás tener unas trampas. Es lo que suele decirse sobre los futbolistas; por ello no podía faltar aquí un apodo que tenga que ver con trampas. Otra jerga peruana es “monse”, que hace referencia a las personas que son quedadas, lentas, que dejan ganar el vivo. De estos términos, tenemos la fusión “tramposo monse”, y dueño de este apodo es el lateral de Alianza Lima, Amilton Prado. ¿Y por qué tramposo monse? Es gracias a Magaly Medina, cuyo programa de chismes de farándula lo ampayó con una cantante de cumbia y luego tuvo problemas con su esposa, su “firme”. Se hizo un escándalo en los periódicos por varias semanas pues los ampays siguieron. Y se quedó con ese apodo.

Amilton brindando declaraciones sobre sus ampays
Hay otros apodos de futbolistas que se construyen a partir de su apariencia física. Uno de ellos es el de Walter Vílchez, defensa peruano, quien pareciera tener un  problema de acné. Y como la joda está a la orden del día, le cayó su “chaplín”, y lo bautizaron como el popular “carapulcra”. La piel morena de jugadores como Luis Tejada, delantero panameño del Juan Aurich; y Christian Ramos, defensa del Alianza Lima; ha sido la excusa para que el periodismo y la hinchada hagan populares apodos de corte racista como King Kong y “la sombra”, respectivamente. En el caso de Tejada, éste se mostró contrariado cuando llegó al Perú y se enteró que lo venían llamando así. Ahora lo llaman “diente de oro” en alusión al diente dorado que posee; aunque el otro apodo sigue mencionándose entre los hinchas. Están también los jugadores altos, grandes, fuertes, los “tanques” como Flavio Maestri, Roberto Silva o el “camión” David Chevez, quienes se ganaron sus apodos gracias a su corpulencia.

La "sombra" Ramos
El popular "carapulcra" Vílchez









También, no podemos olvidarnos de los “hijos” de algunos futbolistas. No son hijos biológicos, pero si lo son de apodo. Uno de ellos es Michael “Solanito” Guevara, en honor a Nolberto Solano. ¿Y por qué apodarlo asi? Cuando Guevara apareció en el fútbol, lo primero que notaron los periodistas fue el parecido físico con el popular “ñol” Solano y decidieron bautizarlo como “solanito”. Hasta ahora siguen diciéndole así. Otro viene del Alianza Lima, del barrio de Las Américas, muy cerca a Matute. El apodo que lleva no es cualquier cosa pues era el nombre de cariño que los hinchas tenían en los labios cada vez que referían a él y evocaban sus goles: Waldir “wally” Sáenz. Cuando jugaba sus últimas temporadas, debutó en el equipo profesional un juvenil de quien se venía hablando muy bien; incluso llegaban a decir que era el sucesor del gran Waldir. Su nombre es Alexander Sánchez, o “arrocito”, o simplemente “wally”. Parecido físico no hay, se decía que Sánchez tenía cosas de Waldir en sus mejores momentos. Pero, para ser francos, este blogger no recuerda haberle visto un partido estilo Waldir Sáenz, a quien si he visto marcar muchísimos goles en Matute.

Alexander "wally" Sanchez
El goleador histórico de Alianza, Waldir Saenz

"Solanito" Guevara
Solano, el verdadero. ¿Se parecen?













Y junto con los futbolistas, los entrenadores y dirigentes también tienen sus apodos. Está el caso de un ex futbolista, ahora DT, cuyo apodo es el “chemo”. José Guillermo “chemo” del Solar, al retirarse del fútbol decidió ser entrenador y partió a España a iniciarse en una nueva carrera. A los meses del retiro, salió una noticia que confirmaba un resultado positivo luego de un examen antidoping que le tocó hacerse durante uno de sus últimos partidos. La noticia generó muchos comentarios por parte del periodismo y burlas a cargo de la hinchada peruana, pues del Solar no es un jugador precisamente carismático. El apodo de “chemo” derivó a “chamo”, término que se utilizarse para hacer mención a la cocaína. A raíz del problema, el “chamo” perdió su trabajo de DT de menores en el Villarreal y tuvo que venir a probar suerte por Sudamérica, recalando en el Colón de Argentina donde fracasó y luego volvió a Perú para dirigir al Cristal en el 2005. Después tuvo un paso por Chile y terminó siendo contratado por la Federación Peruana de Fútbol para dirigir a la Selección en la Eliminatoria al Mundial 2010. El resultado fue que terminamos últimos, en una campaña para el olvido, la vergüenza y una última chapa: “no me moriré de hambre”. Durante una de sus últimas conferencias de prensa, cuando ya estábamos eliminados del Mundial, del Solar declaró que su paso por la Selección no lo consideraba un fracaso, sino más bien era un aprendizaje para su carrera y que “no se morirá” de hambre cuando acabe su contrato porque seguro encontrará un nuevo equipo. La indignación de la prensa hizo que se quede con ese nuevo apodo.
"No me moriré de hambre" del Solar
Otro DT con muchos apodos es Juan Carlos Oblitas. Hace poco criticado por aparecer en un comercial de apoyo a la minería y que nos hace quedar como un pueblo que no quiere el desarrollo. Pero aquí comentaremos sobre los apodos del ahora ¿gerente? Desde que era futbolista, y fue de los buenos, usaba lentes de contacto y lo llamaban cariñosamente “el ciego”. Luego de su retiro de las canchas como jugador, pasó a ser DT de Universitario y Cristal, para luego pasar a dirigir a la Selección Peruana. Uno de sus convocados fue el ya mencionado “puma” Carranza, quien en unas de las declaraciones habituales que se hacen en la Videna al culminar los entrenamientos, dijo que Oblitas era como una “tía” para el grupo debido a su familiaridad y cercanía con el jugador. Más que un DT, era la “tía” del grupo. Su estilo de manejo de grupo mediante relaciones paternalistas es ya conocido y sabemos que en el fútbol moderno eso no va más. Por eso, ahora lo vemos de “gerente” en Cristal. Para cerrar, en sus últimos años de DT en Cristal, uno de sus ex pupilos (quien salió del equipo por discrepancias con Oblitas) lo tildó de “vago”, que no trabajaba durante la semana y que no dejaba enseñanzas para el jugador. De estas declaraciones se apoyaron los medios para señalarlo como “vago”, aunque las buenas relaciones de Oblitas con cierta prensa hizo que este apodo no sea tan popular. Y cerramos con un DT de la vieja escuela, que de tácticas y trabajos modernos en el fútbol debe conocer poco o nada. Se ganó un apodo muy peculiar: “pastoreo”. El pastoreo viene de la actividad de los pastores, quienes llevan a las ovejas a los campos a pastar. El término “pastoreo” en el fútbol alude a no trabajar a fondo en el entrenamiento, dar unas vueltas, tocar la pelota y se acabó. Ese apodo le pertenece al actual DT de Alianza Lima, el chileno Miguel Angel “pastoreo” Arrue.
Oblitas, cuando aun era conocido como el "ciego"
"Chorri" Palacios y el "vago" Oblitas. Padre e hijo











El profe "pastoreo" Arrué
Y así hemos llegado al final de este post, en el que hemos visto varios apodos, de distintos tipos. Seguramente se han pasado muchos otros, he dejado de lado a las viejas glorias y sus apodos. Un recuerdo especial al Nene Cubillas, el Cholo Sotil, la Patrulla Barbadillo, el Diamante Negro Julio César Uribe, Cachito Ramírez, el Poeta de Zurda César Cueto, entre muchos otros. Estos no van entre comillas porque ya son nombres propios.
El "Nene" Cubillas. Una leyenda viviente del fútbol peruano





[1] Lamentablemente el link con la columna ya no está dispnible

viernes, 30 de octubre de 2009

Los famosos pre-contratos

Cada vez que se llega a la recta final de los campeonatos, aparecen los rumores sobre posibles traspasos de jugadores de un equipo a otro. La prensa suelta noticias que distraen la atención sobre los partidos más decisivos del año, y el interés recae en la posible ida de un jugador (que casi siempre viene cumpliendo una buena labor en su club) a otro equipo importante para convertirse en uno de sus principales refuerzos. Aquí aparece un papel que suele traer muchos problemas después de firmarse: el pre-contrato.

Este documento es una suerte de compromiso previo adquirido con un equipo, el cual se establece sin conocimiento del equipo de turno del jugador. Durante la vigencia de su contrato, los dirigentes del futuro equipo se presentan al jugador (y a su representante) para hacerle una propuesta formal con una sustancial mejora económica, principalmente. Para evitar que el jugador negocie una renovación con su actual club, o se deje tentar por otro, es mejor asegurarse firmando un pre-contrato y asegurando la presencia del jugador una vez terminada la temporada. Uno nunca sabe si aparece una oferta mejor, que tiente al jugador a cambiar de opinión sobre la palabra empeñada; por ello el pre-contrato, prácticamente, se convierte en un “pacto con el diablo”: no hay marcha atrás. Si el jugador decide echarse para atrás y aceptar otra oferta o renovar su contrato, deberá pagar una cláusula por incumplimiento del pre-contrato.

En el fútbol peruano, es bastante común escuchar noticias sobre jugadores que firman pre-contratos cada vez que el año está por terminar. Probablemente, el más recordado y sonado en los últimos 3 años fue el de Montaño, hoy jugador de Alianza Lima. Antes de fichar por el club victoriano, el colombiano destacaba en el Sport Boys del Callao, siendo su figura estelar. A pocos meses para culminar el año, el jugador firmó un pre-contrato con Universitario para comprometerse por todo el 2008. Sorpresivamente, en los primeros días del 2008, Montaño decidió firmar por Alianza Lima y dejó con el uniforme de pretemporada listo para usar en el equipo rival. Hubo un reclamo por parte de los dirigentes argumentando que el jugador ya había firmado un pre-contrato con su club. Algo que olvidé mencionar líneas arriba, es que este documento no tiene ninguna validez para la FIFA, ya que la institución que monopoliza el fútbol profesional no los reconoce. Este problema suscitó reclamos por parte de los “engañados” y una defensa a ultranza al jugador por parte de los dirigente blanquiazules. Se dijo que Alianza le ofreció un sueldo espectacular ($25,000 mensuales), que lo llevó a rechazar la oferta crema y aceptar entrenar en La Victoria. La queja llegó hasta el comité de disputas de la FIFA, que falló a favor del jugador y pudo jugar por su nuevo equipo luego de haberse perdido las primeras fechas del campeonato. Vale la pena añadir que este incidente tuvo más repercusiones pues el jugador denunció que recibía amenazas por haber engañado a Universitario; incluso acusó con nombre y apellido a un dirigente: Julio Pacheco. El directivo negó todo y hasta anunció que tal acusación se llevaría a los tribunales.

Haber firmado un pre-contrato le trajo tantos problemas a Montaño, que lo persiguieron hasta varios meses después de ocurrido el incidente. Hoy el jugador sigue en Alianza, es uno de sus mejores jugadores y continúa percibiendo un salario muy por encima del promedio del fútbol peruano. Al inicio del torneo 2008, su rendimiento fue bastante bajo y dejó mucho que desear; llegando a cuestionarse si tanta pelea por el jugador había valido la pena. Al final del año, el jugador confesó que se vio muy afectado por el problema del pre-contrato, que lo llevó a distraerse de su trabajo, con consecuencias lamentables para su equipo (estuvo a punto de descender).

Como el caso anterior, existen muchos otros jugadores que firman pre-contratos con equipos antes de que el torneo termine. Uno de los que más pre-contratos hace a los jugadores es la Universidad San Martín, quien contrató bajo esa modalidad a Leao Butrón, Guillermo Salas, Carlos Fernández, Cristian Ramos, y otros jugadores. La mayoría tienen como antecedente común haber hecho un gran torneo para luego dar el salto al equipo de Santa Anita; les pagan una prima por su firma y un sustancial aumento en sus salarios. A pesar de ser un equipo sin hinchas, es un club serio, paga puntual, tiene un buen plantel y es el actual bicampeón del fútbol peruano. En esta temporada su nombre ha vuelto a sonar fuerte en los medios pues se conoce que tiene intenciones de contratar al lateral derecho titular del Alianza Lima: Aldo Corzo, de 19 años, e incluso se ha confirmado ya la existencia de un pre-contrato.

Las dos últimas semanas, se ha hablado mucho del tema en Matute y el jugador se ha visto expuesto a los medios de comunicación, negando rumores y declarando que aun no hay nada definido. ¿Cuál es la razón por la que Corzo se iría de Alianza si es un jugador titular y de los más prometedores? Se dice que un dirigente, Fernando Farah, le ofreció un renovar contrato prometiéndole una cifra que no dejó satisfecho al jugador, ni a su representante. Entonces apareció la San Martín para ofrecerle una oferta jugosa, se dice que $8,000 mensuales, y muchos otros beneficios; esto parece haber dejado contento al jugador pues se animó y se comprometió firmando un pre-contrato. Dicen que el presidente aliancista se enteró y puso el grito en el cielo, iniciando una nueva negociación con el jugador, quien se dice también que aceptó la oferta pero necesita que la San Martín acepte anular el pre-contrato para firmar la renovación. Toda esta novela ha terminado desconcentrando al jugador, por lo que el técnico decidió darle un descanso. Mañana vuelve al equipo titular contra CNI.

Mi opinión es que los pre-contratos no deberían existir y los clubes tienen que esperar a que el jugador culmine su vínculo actual para luego ofrecerle un nuevo contrato. En todo caso, también se podría hacer la negociación, previa conversación con el club de turno para solicitar su aprobación y hacer todo bajo un clima de trasparencia. De otro lado, se genera un problema a largo plazo pues con la firma de estos documentos, siempre va incluida una mejora salarial a favor del jugador. No está mal que los jugadores perciban buenos salarios; lo que está mal es que los clubes ofrezcan cantidades que después no pueden pagar o que les terminan originando un grave problema de falta de fondos. Las plantillas se inflan y los jugadores creen que pueden pedir más dinero para renovar sus contratos. En el caso de Corzo, el sueldo que le ofreció el club de Santa Anita muy probablemente triplica o cuadruplica lo que viene percibiendo actualmente. Creo que es un jugador prometedor, valiente, con buen físico; pero que todavía tiene mucho camino por recorrer: mejorar en la marca, llegar al fondo y centrar bien, no desconcentrarse y terminar cometiendo faltas tontas y crecer más en el fútbol. No puede cobrar como jugador consagrado, todavía. Sin embargo, a los representantes no les importa mucho el asunto y ven dónde pagan más para colocar a su jugador; les llenan la cabeza de ideas que terminan convenciéndolo de aceptar cambiar de camiseta.

Mañana Corzo y su equipo defenderán la punta de la liguilla A y se espera que el equipo pueda ganar su primer partido en Octubre, en su última presentación con camiseta morada. La hinchada espera ver a su equipo ganar nuevamente y consolidarse en su lucha por el título a fin de año. Su rival, el CNI, puede parecer accesible (Alianza le ha ganado todos los partidos que han jugado en el año) pero está peleando el descenso y eso lo hará más difícil de batir. La ronda de revanchas de la liguilla empieza este fin de semana y todos los jugadores necesitan estar concentrados durante los 90 minutos para defender a sus equipos, luchar por alcanzar sus objetivos y buscar un mejor contrato la temporada que viene. Algunos ya lo lograron y han firmado pre-contratos; otros prefieren esperar a que termine la temporada y decidir con la cabeza fría. ¿Quién será la próxima contratación sorpresa?

miércoles, 21 de octubre de 2009

No se hizo el milagro en Octubre


Pasada la euforia que despiertan las eliminatorias al mundial de Sudáfrica 2010 (y la tortura que ha significado para nosotros), el fútbol peruano volvió el último fin de semana con la sexta fecha de la liguilla final. Los equipos van jugándose sus chances de tentar la final, lograr una clasificación a un torneo internacional o luchan por evitar el descenso. Uno de los partidos de la fecha fue el Alianza Lima – José Gálvez, jugado en el estadio de Matute, en La Victoria, y con buena presencia de público en las tribunas.
Minutos antes de iniciado el cotejo, los aliancistas recibieron la noticia sobre su más cercano perseguidor, el Juan Aurich de Chiclayo, quien había cedido un empate de local; el escenario se presentaba favorable para el equipo blanquimorado pues con un triunfo se pondría 3 puntos arriba. Desde el inicio, se apreció que el local quería que los puntos se queden en casa y sumar su cuarto triunfo consecutivo de locales y dejar atrás esa mala racha que venía arrastrando. Los dueños de casa tomaron la iniciativa del juego, buscaban llegar al arco rival con la pelota jugada por abajo y tratando de habilitar a los delanteros; sin embargo el juego fue decayendo minuto a minuto. De pronto, tras una escapada de Montaño se consiguió el cobro de un penal luego de una falta cometida sobre el colombiano; la hinchada se levantó de sus asientos esperando gritar el ansiado gol. Aparicio tomó el balón, como lo ha hecho en algunos partidos, tomó carrera y le pegó un misil que terminó impactando el travesaño: se perdió la oportunidad de gol más clara en todo partido. Luego, hubo una acción de peligro desperdiciada por el “Zorrito” Aguirre, quien volvía luego de un mes de para a causa de un desgarro. Más allá del penal y el ataque fallado por los locales, no hubo nada más interesante en el primer tiempo; Gálvez atacó un par de ocasiones con cierto peligro, pero sin fuerza y con pocos hombres.
Ya para el segundo tiempo, Alianza salió más decido a buscar el gol del triunfo; intentó jugar con Montaño y Vílchez mientras la visita defendía con casi la totalidad de sus hombres dentro de su campo. Se hacía difícil llegar al arco visitante con peligro, las ideas se acababan y Gustavo Costas comenzó a mirar hacia el banco de los suplentes. Dentro del campo, los chispazos de fútbol iban desapareciendo y el conductor aliancista, Montaño, se mostraba peleado con pelota, molesto por alguna razón, distraído (probablemente, su incidente con un taxista lo distrajo del juego). Se apuró el ingreso de “Wally” Sánchez por el paraguayo Gonzáles pues el partido estaba prácticamente dominado en defensa y sólo bastaba con Jayo en la recuperación. Alianza atacaba y atacaba, pero sin meter miedo; los minutos pasaban y todo hacía indicar que la hinchada se iría a casa con un empate bajo el brazo y un nuevo sinsabor luego de haber celebrado 3 triunfos consecutivos en casa.
El desenlace del juego vino en los últimos cinco minutos del cotejo. Primero, luego de un ataque que pasó muy cerca al arco visitante, el balón terminó siendo rechazado hacia el campo aliancista. Uribe, presionado a medias por el “Cholito” Sotil, hace un intento fallido por pasar la pelota a “G&F” Forsyth la deja corta; el balón es alcanzado por Sotil, quien la sombrea con cierta comodidad y luego corre a gritar el 0-1, desatando la sorpresa de todo el estadio. Toda la cancha quedó muda por un instante y en las caras de la hinchada se veía la cólera y molestia por el error cometido por el lateral blanquimorado. Quedaban poco menos de 5 minutos, incluyendo los minutos adicionales, y parecía una derrota segura; parecía como si el gol en contra hubiera matado cualquier esperanza de arrancar un empate, siquiera. Pero no fue así, Alianza se fue con todo al ataque en busca del empate que le ayude a salvar la cabeza y evitar ser alcanzado en la punta. Vílchez, en su primer y único desborde bien hecho, sacó un centro venenoso que fue conectado por Leandro Fleitas (si, el mismo que le anotó a Cristal el empate a los 90 minutos con un gol muy discutido por la visita) y terminó dentro del arco, decretando el empate a falta de poquísimos minutos para el final del partido.
Al final fue un empate justo pues ambos equipos no hicieron demasiados méritos para ganar. Por un lado, los locales jugaron un partido malo, con poco fútbol y desperdiciando las pocas ocasiones claras que se le presentaron. De otro lado, Gálvez salió a defenderse y cuidar el cero en su arco; se encontró con el gol gracias un “regalo” de Uribe, y luego se dejó empatar a falta de casi nada para el final. Quién más contento se fue del campo fue la visita pues el punto le sirve para sumar; los locales se quedaron con las ganas de celebrar un triunfo y escaparse algunos puntos por encima de su más cercano perseguidor. A falta de 8 fechas para terminar la liguilla, Alianza sigue demostrando su irregularidad fecha a fecha, alternando partidos sobresalientes con otros para el olvido, como el último. Aurich ha cambiado de técnico y todo dependerá de cuánto tiempo demore el nuevo técnico en agarrar la manija de su equipo. De otro lado, en el otro grupo de la liguilla ganó Sport Huancayo y se puso a 2 puntos del primer lugar; San Martín goleó 5-0 a Cienciano y también se acerca metiendo miedo con el holgado resultado. La próxima fecha no será decisiva para definir los primeros lugares, pero si será importante para saber si los punteros de ambos grupos se recuperan o se caen. En Alianza ya no hay más lugar para malas rachas, ni en casa ni de visita.

martes, 29 de septiembre de 2009

De reclamos y árbitros

El nivel del arbitraje en el Perú ha llegado a un nivel tan bajo que luego de cada fecha jugada lo que más se escucha son quejas contra las decisiones de la terna durante el partido. Pero surge una interrogante: ¿es tan malo el nivel de los árbitros o es que el nivel de los equipos peruanos de la primera división también deja mucho que desear? Yo creo que tiene que ver con un poco de todo. Me explico mejor: el futbol peruano en si es el gran problema, y todo empieza desde las bases. Sin una buena dirigencia, lo demás se corrompe y mancha con el color del fracaso. No asistir a un mundial hace más de 20 años no es culpa de los árbitros. Ser los últimos de Sudamérica no es culpa del arbitraje. Lo que quiero decir es que se trata de “una raya más al tigre” (o al fútbol). La gestión de los dirigentes peruanos da para muchos post; este sólo tocará la realidad de los árbitros para intentar aproximarnos a conocer la realidad del fútbol peruano.
El paso a la profesionalización del deporte más popular en nuestro país es muy lento: no todos los equipos de primera división se manejan de manera profesional, y ni que decir respecto a los de segunda; los árbitros tampoco son la excepción. Los equipos, al menos, entrenan todos los días (muchos lo hacen a duras penas), los jugadores tienen sueldos por su trabajo (pocos cobran puntual, algunos atrasados y a otros ni les pagan); en el caso de los jueces, casi todos (por no decir todos) sobreviven con ingresos provenientes de sus trabajos regulares: hay médicos, abogados, y de otras especialidades. Mientras un futbolista sobrevive con el fruto de su trabajo entrenando a diario y jugando los fines de semana; el árbitro entrena unas pocas horas por semana con muchas dificultades y tiene que arbitrar los fines de semana. El resultado es evidente: falta de distancia, de físico, de reflejos y de criterio; además sus capacidades para manejar y hacer respetar las reglas de juego muchas veces son puesta en duda debido a decisiones polémicas. El resultado del mal trabajo y la poca capacidad se aprecia cada partido con críticas del periodismo y de los propios protagonistas del juego.
Es cierto que el equipo planifica su trabajo durante la semana esperando ganar y sumar puntos en la tabla; pero muchas veces se olvida que ese tiempo que pasaron entrenando, el árbitro lo pasó trabajando para poder conseguir los medios económicos para sobrevivir junto con sus familias. Ellos lo toman más como un pasatiempo que como una profesión; esa es la gran diferencia: el fútbol es profesional y el árbitro es amateur. Son dos categorías distintas y mientras no haya un cambio a favor de la profesionalización del arbitraje las cosas seguirán así.
Sin embargo, la mala calidad de los arbitrajes no es una disculpa para pobre nivel del fútbol peruano. Se ha puesto muy de moda que jugadores y técnicos echen la culpa al arbitraje cada vez que pierden. Es común escuchar frases como: “el árbitro nos robó el partido”, “trabajamos bien en la semana para que venga el árbitro a meternos la mano al bolsillo”, “si no fuera por ese error del árbitro, ganábamos”, y muchas otras más. Al final de cada fecha se escuchan los lamentos del equipo perdedor, e incluso llegan a increparle sus errores ofendiéndolos verbalmente; lo que termina con una suspensión en contra de los reclamantes.
Pero, ¿realmente es tan malo el nivel? El error arbitral siempre existirá, en el Perú, Argentina o Europa. Vimos hace unos meses cómo el árbitro de la final de la Champions League influyó en el resultado, dándole el título al Barcelona de España sobre el Chelsea inglés. Durante el juego, los jugadores reclamaron los errores e incluso Drogba reclamó airadamente al árbitro. Luego del partido le pusieron una suspensión de 4 fechas, pero el técnico del equipo perdedor no dijo que “le arruinaron su trabajo” o que “le metieron la mano al bolsillo”. Allá por el 2002, en el mundial en Corea y Japón, en el partido entre España y Corea del Sur el juez de línea anula un gol legítimo a los españoles, quienes al final se vieron eliminados. Más allá de las molestias, ¿alguien dijo algo? No.
Todo indica que la moda de los reclamos al arbitraje la impone el fútbol peruano. Los jugadores tienen como principales representantes a Juan Jayo, Edwin Pérez, Roberto Palacios, y casi todos los jugadores “mayores”; entre los técnicos tenemos al “vago” Oblitas, Teddy Cardama y Marcelo Trobiani (quien acaba de dejar Cienciano). Y los dirigentes tampoco se escapan, con Juvenal Silva a la cabeza. En lugar de reclamarle al árbitro y echarle la culpa cada vez que pierden, deben dedicarse a hacer autocrítica y corregir sus errores con miras a los próximos partidos. El insulto, la matonería y las frases ofensivas son las principales armas de los reclamones. Como dijo hace poco el representante de los árbitros, Winston Reátegui, ¿acaso alguien le dice a los técnicos o jugadores que renuncien cada vez que su equipo pierde?
Por último, no podemos dejar de lado el aspecto dirigencial del arbitraje, representado por la CONAR. Cuando un jugador comete un error garrafal en un partido, el técnico casi siempre opta por mandarlo a la congeladora por un par de fechas para que trabaje más duro y responda a las expectativas. En el caso de la CONAR sucede lo contrario: cuando un árbitro o juez de línea se equivoca en contra de un equipo, misteriosamente lo “premian” con arbitrar al rival que perjudicó en la fecha siguiente. Creo que el arbitraje no hace autocrítica y muchas veces adoptan poses soberbias creyéndose los todopoderosos. El árbitro no es el protagonista del juego; dentro del campo es el jugador quien se tiene que llevar las miradas. Mientras menos se sepa del árbitro, es cuando mejor lo hizo, cuando menos influyó en el resultado. A veces un fallo pareciera intencionado, digitado por una mano negra para favorecer a cierto equipo, pero considero que no es así: eso es incapacidad.
Si un árbitro se equivoca convalidando un gol que no debió ser, ya no se puede hacer nada; los puntos no se devuelven, ni el gol se anula, ni el partido se vuelve a jugar. Sólo queda que la terna acepte su error públicamente y se someta a las sanciones respectivas de su institución. Nada más. Los lloriqueos y reclamos no sirven para nada. Recomiendo y demando más silencio, pensar sólo en fútbol y dejar hacer su trabajo al árbitro. Creo que es la única manera de que al final de los 90 minutos el perdedor y el ganador se vayan conformes con el arbitraje. Lo del rendimiento del equipo es otro tema y otro post.
hoy no hay foto porque no se pudo subir por problemas técnicos.

domingo, 27 de septiembre de 2009

4 cabezazos en el área son recontra gol ( y el primer lugar, de paso)


La 4ta fecha de la liguilla final de la primera división del fútbol peruano se ha jugado. Tal vez el partido más esperado durante la semana previa fue el Alianza Lima vs Juan Aurich en Matute, el cual se fue calentando con declaraciones de ambos equipos, “metiendo” presión a los árbitros y otros ingredientes más. El principal atractivo del partido fue que ambos son los que vienen arriba, líderes de su grupo en la liguilla y en la tabla acumulada.

Los mensajes a través de la prensa tuvieron generaron tal expectativa que el estadio de Matute lució lleno, a pesar de los elevados precios de las entradas. El escenario era digno de una definición del campeonato: la gente alentando, el comando entonando sus cánticos durante los 90 minutos; la gran deuda sigue siendo la cancha, que ya tiene planes de refacción inmediatos.

Vayamos al partido. Desde el inicio, los equipos salieron a intentar ganar. De un lado, Alianza y la doble presión que tiene: ganar en casa y ser regular de local, y ganar para ser el puntero de la liguilla. De otro lado, el Aurich necesitaba los 3 puntos para asegurar la punta y distanciarse de Alianza por 4 puntos. Sin embargo, a los 6 minutos del primer tiempo Alianza sorprendió y se adelantó en el marcador con gol de Carlos Solís, luego de un saque de córner que fue cabeceado en 4 oportunidades antes de entrar a las redes del arco sur. Después del gol Alianza tomó control de las acciones, creando un par de ocasiones claras de gol que fueron desperdiciadas. La más clara del primer tiempo fue una jugada de Velásquez tras un gran pase de Montaño, no pudo ubicarse bien y terminó fallando el disparo solo frente al arquero. Además, los primeros 45´ se caracterizaron por el juego violento por parte del rival; los “premiados”: Velásquez y Montaño. Este último jugador tuvo buenos momentos, generando jugadas con vértigo y peligro de gol con buenas asistencias, haciendo bien las jugadas, y sobre todo con mucha alegría y ganas de jugar. El saldo del juego fuerte fue un expulsado para la visita, Mario “Machito” Gómez, demostrando una vez más que ese apelativo le queda bien grande y también se lo toma muy a pecho a la hora de ir a disputar las jugadas.

En el segundo tiempo las cosas cambiaron, Aurich salió a buscar el empate, a hacer el gasto físico y tratar de que ese jugador menos no se note en el campo de juego. Alianza salió a cuidar su gol de ventaja y tratar de matar el juego al contragolpe. Esto dio lugar a que el partido fuera abierto y se crearan más oportunidades de gol; la visita la tuvo más pero no metió mucho miedo, salvo un disparo del “Checho” Ibarra que fue bien bloqueado por Forsyth, y un remate peligroso de Arzuaga que finalmente fue anulado por posición adelantada. Alianza trató de buscar el gol contragolpeando, pero los delanteros se cansaron, Montaño bajó su rendimiento y a los 25´ sufrió la expulsión del paraguayo Edgar González. Costas apostó por refrescar al equipo con cambios: Sánchez por Velásquez, Vílchez por Montaño y Fernández por González Vigil. Las variantes no dieron muchos resultados, salvo lo de Vílchez que fue lo más rescatable. El partido terminó con Alianza replegado y esperando el pitazo final. Luego de poco más de 90 minutos, el equipo victoriano se quedó con los 3 puntos, desplazó al Aurich de la punta de su grupo de la liguilla y del acumulado, y consiguió su tercer triunfo consecutivo en casa. Para el hincha blanquiazul, probablemente esto último sea muy valorado porque desde hace mucho tiempo no se ganaban 3 partidos consecutivos en casa.

¿Qué más dejó el partido?

1.Evidentemente, la liguilla de los impares es la más competitiva. Tanto Alianza como Aurich son los que mejor vienen haciéndolo más allá de la irregularidad en casa de los blanquiazules y el bajo promedio de puntos obtenidos de visita de los chiclayanos.

2.No es seguro que Aurich se caiga. Por lo que demostró frente a Alianza, será un equipo que peleará el primer lugar hasta el final. Eso sí, debe volver a ganar en casa y rescatar puntos de visita. Equipo tiene, y de sobra; es uno de los mejores planteles del torneo. Su próximo partido será de local frente a la “amenaza verde” de la liguilla, Sport Anchash.

3.El triunfo no le asegura a Alianza la punta hasta el final de la liguilla, ni tampoco lo hace ser el mejor equipo del campeonato. Si bien es cierto que ganó, no lo hizo jugando bien; Alianza se ha caracterizado por mostrar su fútbol por chispazos y por errar la mayoría de oportunidades claras de gol. No es el año de los delanteros. Su próximo partido será contra Inti Gas en Ayacucho, y la última vez que estuvo por ahí trajo un 3-0 en contra que dolió mucho al equipo. Podría volver a ser segundo, por eso debe mantener la tranquilidad para el siguiente partido y saber pisar tierra si no se gana.

4.Alianza, a diferencia del Aurich, no ha tenido suerte con los delanteros. Ni Velásquez, González Vigil y Fernández han respondido a la altura de lo que implica jugar en un equipo grande como Alianza. Ninguno de los tres marcó diferencias; al contrario, estuvieron erráticos, malograron ataques y fallaron ocasiones claras de gol. Con Aguirre y el “búfalo” Ovelar lesionados (quien sigue en deuda), sólo queda esperar que los a delanteros actuales tengan más tranquilidad a la hora de definir.

Faltan aun por jugar 10 partidos, 30 puntos que darán el derecho de jugar la final en Diciembre. Hoy Alianza dio un paso importante reduciendo y superando la diferencia de 4 puntos que tuvo al iniciar la liguilla (ahora tiene 61 puntos, dos más que Aurich). Debe seguir siendo regular para terminar campeón, conseguir todos sus puntos en casa y continuar con las buenas performances jugando de visitante. Ahora hay que descansar y volver al trabajo con miras al partido en Ayacucho; una semana importante para planificar el viaje y el partido. Hasta entonces.

jueves, 24 de septiembre de 2009

Los últimos partidos: la liguilla final

Luego de 30 fechas, se inició la liguilla final del torneo peruano de fútbol de primera división. El pasado fin de semana se jugó la tercera fecha de la liguilla, la cual está dividida en 2 grupos: pares e impares. Se trata de un invento de los dirigentes del fútbol peruano, con el objetivo de hacer un campeonato más entretenido y competitivo; y también cumplir con los mandatos del principal auspiciador del torneo: cable mágico. Sin embargo, con el correr de los partidos va quedando demostrado que la decisión de dividir a los equipos en pares en impares no ha tenido los resultados esperados. Veamos un repaso de ambas.

La Liguilla A

Compuesta por los equipos impares. Tiene como sus principales protagonistas al Juan Aurich de Chiclayo y al Alianza Lima, con 59 y 58 puntos, respectivamente. El último fin de semana, los chiclayanos perdieron de locales 1-2 contra el José Gálvez de Chimbote; mientras Alianza empató con un gol agónico (a los 48 del segundo tiempo) y bastante polémico (las cámaras mostraron a Fleitas, autor del gol, ligeramente adelantado cuando sale el pase de Montaño. Para la anécdota, el juez de línea reconocería su error; argumentando que un jugador le tapó la visión de la jugada). El próximo domingo, ambos equipos se verán las caras en el estadio de Matute. Si gana Alianza se pone puntero; si gana Aurich se dispara con 4 puntos de ventaja. Un partido que promete ser muy interesante.
Por abajo también se pelea. Sport Ancash, en gran remontada, ha alcanzado al CNI y ambos tienen 33 puntos. Tengo entendido que los últimos de cada liguilla pierden la categoría automáticamente. El último fin de semana, Ancash goleó a la Universidad César Vallejo por 4-0 en Recuay; CNI empató de local 1-1 contra el Inti Gas de Ayacucho. Los demás equipos han alternado triunfos y derrotas en las dos primeras fechas. En líneas generales, se trata de una liguilla peleada, con fútbol, goles, y con equipos que quieren ganar ya sea para tentar un lugar en la final, lograr un cupo a la Copa Sudamericana o salvar la categoría.

La Liguilla B

Compuesta por los pares. Universitario, líder de su grupo, no ha conseguido ganar ninguno de los partidos jugados hasta el momento, ha logrado 3 empates y anotó sólo un gol. Su escolta, el Sport Huancayo, viene 5 puntos debajo y ha conseguido 4 puntos producto de un empate, una derrota y un triunfo en la última fecha por 3-2 sobre el Cienciano. Luego viene el Deportivo San Martín, actual bicampeón del fútbol peruano y con técnico nuevo, que ha empatado los 3 partidos de la liguilla, y no gana hace más de 10 partidos; su último empate fue precisamente contra Universitario y se encuentra 7 puntos por debajo.
La sorpresa la viene dando el equipo ubicado en el último lugar del grupo y el que tiene menor puntaje de los 16 equipos, Bolognesi de Tacna, que ha ganado los 2 últimos juegos y empató el primero. Está 5 puntos por debajo del Alianza Atlético de Sullana, faltando 11 fechas por jugar todavía. En general, este grupo se ha caracterizado por una gran cantidad de empates registrados, equipos que no arriesgan, flojos, sin ideas, y sobre todo, que no pelean por ser primeros o no ser últimos. Pareciera que estuvieran conformes con su posición, lo cual termina favoreciendo al primer puesto pues no es necesario que gane para mantener su ventaja, sino que le basta con no perder porque sus rivales tampoco suman de a 3.

Un balance luego de 3 fechas

Si juntamos ambos grupos en una tabla acumulada, tendríamos que el Juan Aurich sería el primero y Alianza Lima el segundo, esté último equipo terminó tercero en el torneo regular de 30 fechas; Universitario, primero del grupo de los pares, estaría en el tercer lugar de la tabla acumulada. Al ritmo en que viene jugando, probablemente pueda terminar debajo del primer y segundo puesto del acumulado, que no están en su grupo, y ser el primero de su grupo; consiguiendo el lugar en la ansiada final. A mi parecer no sería justo que esta situación se presente al final de las 14 fechas de la liguilla: el campeón debería ser el equipo que hace más puntos. Cabe recordar que el campeón de cada grupo se gana un cupo directo a la Copa Libertadores; el otro cupo, con derecho a un repechaje, lo obtiene el equipo con mejor puntaje acumulado.
Luego viene la Copa Sudamericana, a la que se ganan su lugar los equipos que terminan en 4to y 5to puesto (no estoy del todo seguro). Por esos lugares hay bastante pelea, y los partidos se jugarán a muerte. Los equipos que probablemente terminen luchando por estas plazas serán: Huancayo, San Martín, César Vallejo y Cristal. Hay otro grupo que peleará por terminar el torneo de la mejor manera; y creo que lo más entretenido será la pelea por la permanencia en primera división. Mis posibles candidatos son: CNI, Ancash, Bolo y Alianza Atlético.
Antes de que inicie el torneo, y viendo las contrataciones de los equipos, me pareció que los que iban a pelear la baja serían Bolognesi, Alianza Atlético y Ancash porque no se habían reforzado bien; habían contratado jugadores sin experiencia, en caso de Ancash y Al. Atlético, o habían formado un equipo con jugadores sub-20, caso del Bolo. Cuando acabaron las 30 fechas, Bolo terminó último y bastante lejos del Ancash. En la liguilla quedaron agrupados de la siguiente manera: Bolo con Alianza Atlético; y Ancash con CNI. Pasadas las tres fechas de la liguilla, en el acumulado los del grupo impar ya superaron a los del grupo par, quienes se irían al descenso. De otro lado, el equipo tacneño ya está 5 puntos debajo del penúltimo lugar y sigue en ese buen momento que viene pasando, por ahí que se levanta porque su grupo de la liguilla se ha caracterizado por la irregularidad de sus integrantes.
Quedan 11 partidos, y el fin de semana se viene una fecha muy interesante. No hay que olvidar que la liguilla es corta y las ventajas que se van sacando se vuelven más difíciles de reducir. Van los partidos para la cuarta fecha:
Liguilla A
Alianza Lima vs Juan Aurich
César Vallejo vs Sporting Cristal
CNI vs José Gálvez
Sport Ancash vs Inti Gas
Liguilla B
San Martín vs Sport Huancayo
Alianza Atlético vs Universitario
Total Chalaco vs Cienciano
Melgar vs Bolognesi